Un estudio esperanzador

Mi médico de cabecera fue la primera persona que me habló del estudio: se trataba de una iniciativa innovadora a nivel mundial que trataba de establecer unos patrones fiables para detectar a tiempo el cáncer de pulmón. Y es que uno de los grandes problemas de este tipo de cáncer es que no existe un protocolo de screening, al contrario de lo que sí sucede con otros tipos de gran incidencia como el de colon o el de mama.

Mi médico me aseguró que cumplía los requisitos principales para integrarme en el estudio Moonshot para acabar con el cáncer de pulmón: ser mayor de 50 años y haber sido fumador habitual. En un principio me pareció estupendo: me iban a hacer unos análisis gratis que, en teoría, me iba ayudar a conocer mejor mi estado de salud. Pero, cuando llegó el momento de apuntarme, empezaron las dudas.

Al tratarse de un análisis experimental, las conclusiones tampoco podían ser definitivas. ¿Y si encontraban algunos indicios de cáncer? ¿Cómo iba a reaccionar yo ante una situación así? Creo que lo peor que existe cuando hablamos de salud es la incertidumbre: no saber lo que se tiene, que los médicos tarden en diagnosticar. Así que me lo pensé dos veces antes de acudir a la clínica.

Pero fue una conversación con mi hija mayor, que está estudiando Medicina, la que me hizo decidirme. Ella está enfocando su carrera hacia la oncología y me hablo muy bien tanto de la clínica como del proyecto. Me dijo que gracias a los voluntarios se podría estar colaborando activamente en el tratamiento de un cáncer tan agresivo como el de pulmón.

Así que, al final, me apunté. Tengo que decir que todavía estamos en las fases iniciales del estudio y todavía no se ha llegado a ninguna conclusión. Me han hecho algunas pruebas y debo volver a repetir dentro de unos meses, pero el tratamiento ha sido excelente y, sin duda, se aprecia el desafío que supone para ellos este estudio. Confío en que entre todos podamos lograr algún día terminar con este drama del cáncer.

El precio de un litro de leche

Seguro que has leído en más de una ocasión sobre las luchas de los ganaderos para conseguir un precio justo por la leche. Pero ¿cuánto sería el precio justo? ¿Cuánto cuesta producir un litro de leche? Y, ¿cuánto deberíamos de pagar por un producto de calidad en el supermercado?

Un precio justo sería aquel que cubre el coste de producción y deja un margen de ganancia suficiente para que al ganadero le merezca la pena el esfuerzo que está realizando. El precio varía en función de la calidad del producto, como es de esperar, no es lo mismo un litro de leche de vacas que se alimentan de pasto que un litro de leche de vacas que se alimentan casi en exclusiva con piensos. Pero, en cualquier caso, siempre debería de cubrir el precio de producción.

El problema es que muchos ganaderos se ven obligados a vender la leche por debajo de lo que les cuesta producirla ya que los precios son fijados en demasiadas ocasiones por empresas que monopolizan áreas enteras. Si a un ganadero le cuesta producir un litro de leche entre 0,35 y 0,40 céntimos ¿cómo es posible que podamos comprar un brik de leche en el supermercado por 0,61 céntimos (precio de la leche de oferta de una marca blanca).

Teniendo en cuenta que el transportista, la empresa que envasa la leche y el supermercado deben de obtener beneficios, la respuesta está clara: se está pagando por la leche menos de lo que cuesta producirla. En ocasiones, incluso 0,20 céntimos. ¿Qué pueden hacer los ganaderos en estos casos? Les quedan dos vías:

-Bajar la calidad de la leche. Esto se puede hacer, por ejemplo, dándoles a las vacas piensos que logran que den más cantidad de leche, pero de menos calidad y con un sabor diferente del de la leche que las vacas pueden llegar a producir consumiendo mayormente pasto, de la forma más tradicional.

-Unirse en cooperativas o en sociedades agrarias de cooperación como es el caso de los productores de leche central lechera asturiana. De esta manera, se tiene mucha más fuerza y se logran precios justos sin tener que bajar la calidad del producto.

Ahora, cuando vayas al supermercado y te preguntes por qué hay diferencia en los precios de las diferentes marcas de leche, tendrás una idea más clara de qué hay detrás de algunas ofertas.

Hacer la compra de otra manera

Un día abrí el armario de la cocina y me di cuenta de que la mitad de la compra eran productos ‘dudosos’: ¿dónde hacen estas galletas? ¿de dónde vienen exactamente estos macarrones envasados? Tengo varios amigos muy metidos en proyectos de sostenibilidad alimentaria y me contagiaron sus preocupaciones. Ellos siempre dicen que podemos cambiar el mundo tan solo con la compra del supermercado y aunque suene exagerado, en parte tienen razón.

Por ejemplo, si en vez de comprar unas manzanas cultivadas en un país del Este, compro las que cultiva una empresa de mi entorno estoy apoyando el comercio local y fomentando su desarrollo. ¿Por qué no comprar mantequilla Ecológica certificada en vez de una mantequilla cualquiera en cuyo proceso no hay ninguna garantía de sostenibilidad?

Fue así como empecé a cambiar mi forma de consumir en el supermercado. Tuve que dejar el súper de toda la vida al que llevaba yendo varios años y empecé a hacer la compra en tiendas. Por suerte, recientemente han abierto un pequeño supermercado ecológico en el barrio que me permite ahorrar algo de tiempo: pero en él todavía no venden pescado ni carne. Para esto tengo que ir a la carnicería y a la pescadería del barrio.

El problema de hacer una compra ecológica y sostenible, no solo radica en el tiempo, sino sobre todo en el dinero. En muchos casos, un producto ecológico costará más que uno que no lo es: una mantequilla Ecológica certificada pasa por una serie de controles, y esto supone gastar más recursos, por lo que el producto, generalmente, debe ser más caro para aportar unos beneficios suficientes a la empresa para mantenerse a flote.

No soy millonario, aunque no me va mal del todo. Entiendo que mucha gente no se pueda permitir llenar el carro exclusivamente de productos ecológico, pero, poco a poco, si apoyamos esta clase de productos, la calidad de todos los alimentos, independientemente de su procedencia, mejorará. Pero, con todo, yo prefiero gastar un poco más, consumir un poco menos, y sentir que estoy ayudando a mi comunidad con mi carro de la compra.

Anticiparse a la enfermedad

Con respecto al cáncer creo que no hay término medio: podemos olvidarnos de que existe o estar obsesionados con ello. Yo he pasado por los dos estadios: durante la mayor parte de vida le he dedicado muy poco tiempo: solo cuando algún familiar ha tenido esta terrible enfermedad me he dado cuenta de que está ahí, pero pronto lo he tratado de borrar de mi cabeza.

Y es que soy una persona bastante hipocondriaca y no me conviene nada que las enfermedades sobrevuelen mi cabeza. Pero me voy haciendo mayor y en los últimos tiempos el cáncer como idea se ha ‘apoderado’ de mí. Mi abuelo tuvo cáncer de colon recto y ano. Fue un trago para toda la familia. Yo era muy pequeño y apenas lo viví, pero sí recuerdo lo mal que lo pasaron mis padres.

Debido a mi hipocondría me he empezado a obsesionar con todo tipo de cánceres, particularmente con el que padeció mi abuelo, porque en algunos casos podría ser hereditario. Tengo un buen seguro médico (pago una fortuna) y consideré que había llegado el momento de exprimirlo. Empecé a hacerme todo tipo de pruebas para tratar de anticiparme al cáncer.

Buena parte de los médicos que me tratan ya me conocen y saben que soy una persona un poco obsesionada con la salud. Pero, con todo, me han dado la razón: la mejor manera de luchar contra el cáncer es anticipándose, tratando de cazarlo en sus primeras fases, cuando es más fácil tratarlo. Pero el problema que tienen la mayoría de cánceres, como sabemos, es que son difíciles de detectar en esas primeras fases.

De hecho, en el caso del cáncer de colon recto y ano de mi abuelo, el problema vino por un tardío diagnóstico. Mi abuelo llevaba tiempo con dolores, pero nunca le dio demasiada importancia: era un tipo rudo con el umbral del dolor muy alto. Pero en este caso no hizo bien, ya que quizás se hubiese podido hacer más si le hubiese dado la importancia que se merecía. Yo, por mi parte, lo tengo claro: ante todo, prevenir.

Monos: elegantes y muy femeninos

Los monos llevan varias temporadas triunfando en los catálogos de moda. No les faltan motivos para ellos ya que son una de las prendas más femeninas y más versátiles. Quedan bien a chicas delgadas y también a las más rellenitas y, aunque están pensados para las más altas, escogiendo bien el modelo pueden quedar también perfectos en chicas bajitas.

Los Monos Neon Coco son un buen ejemplo de lo que estamos hablando. Con un toque sexy muy característico de la marca, sus monos no dejan indiferente a nadie. Sus diseños se adaptan perfectamente a las tendencias actuales escogiendo telas de cuadros en gris, por ejemplo, o el negro total con pantalón de pierna ancha.

Los monos de fiesta son una solución perfecta para cualquier ocasión. No es necesario combinar partes de arriba o de abajo y siempre se está impecable. Además, se pueden personalizar fácilmente utilizando complementos como gargantillas, collares o grandes cinturones. Los anchos con flores y otros adornos son los que tienen más éxito con este tipo de ropa.

Pero no es una pieza de ropa exclusiva para ocasiones, sino que los monos también están pensados para usar todos los días. Los más sport son perfectos para ir a clase las más jóvenes o para salir de compras en un día cualquiera. Pero también encontramos monos más serios que encajan con cualquier ambiente profesional y que se pueden combinar con chaquetas de vestir si es necesario dar una imagen muy profesional.

Algunos monos simulan ser dos piezas. Son los favoritos de aquellas mujeres que quieren disimular un poco de barriguita ya que al ser flojos en la parte de la cintura no marcan los posibles michelines. Al estar de moda con pierna ancha, quedan bien en mujeres con mucha cadera o muslos generosos. Pero también en quienes están muy delgadas y quieren disimular sus piernas. Los monos cruzados son los que mejor suelen sentar a todas las mujeres.

Si queremos buscar algún pero a los monos este se encuentra en su incomodidad a la hora de ir al baño, ya que la mujer tiene que bajarlo por completo para poder hacerlo, lo que puede resultar muy incómodo en algunos baños públicos de pequeño tamaño y escasa higiene. Sin embargo, existen soluciones que ayudan a salir del paso e incluso hay blogs en los que se explican trucos para poder hacerlo. De cualquier modo, no son aptos para las que tienen que visitar este lugar con mucha frecuencia.

4 prendas imprescindibles en el armario de tus hijos este invierno

Si eres de esas personas que en Navidad además de juguetes regalas también algo útil como ropa, seguro que estás haciendo recuento de qué prendas hacen falta en el armario de tu hijo. Te vamos a recomendar las que consideramos 4 prendas imprescindibles para que cualquier pequeño tenga un buen fondo de armario.

– Los polos para niños: Imprescindibles para “ir de domingo”, como decían nuestras abuelas. Los polos son una prenda suficientemente formal para prácticamente cualquier ocasión en el niño pero a la vez son cómodos y les permiten moverse con total soltura.

– Las sudaderas de felpa: Les encantan porque son suaves, calentitas y tienen todos los dibujos de moda. Las sudaderas pueden ser con o sin capucha, pero actualmente se llevan con la capucha y no te parezca raro si tu hijo se la pone incluso aunque no llueva o no haga mucho frío, es la tendencia en los mayores y él va a imitar lo que ve en sus ídolos musicales o en los niños de más edad del colegio. Seguro que a ti no te gusta, pero el estará más que encantado.

– Las camisetas térmicas: Estas camisetas son ideales para que el niño siempre esté calentito, incluso si se le olvida poner la cazadora cuando sale a jugar al patio. Es una garantía de que el pequeño no va a pasar frío y en caso de que juegue mucho y sude hay modelos que son perfectamente válidos para quedar a la vista, por lo que no será un problema quitar el jersey de ser necesario. Las camisetas térmicas se pueden llevar debajo de todo tipo de prendas y hay calzoncillos largos a juego para los sitios en los que hace más frío o para los niños más propensos a sentirlo.

– Los jerséis de ochos: Están de moda, son calentitos y muy monos. Le gustarán al niño y también a los padres y son fáciles de combinar con todo tipo de ropa. Los encontrarás en todos los estilos, desde los más formales hasta los más divertidos y pueden usarse muy flojos o algo más pegados al cuerpo por lo que son perfectos para que duren tiempo y aguanten al menos un par de estirones antes de tener que relegarse al cajón de la ropa para donar o para heredar primos o hermanos más pequeños.

Un negocio sin vocación

Tengo muchos amigos que se dedican al trabajo de sus sueños o, al menos, siempre se apresuran a decir la siguiente frase: “bueno, yo tengo suerte que trabajo en lo que me gusta, pero…”. Y el ‘pero’ va por gente como yo que nunca ha tenido una vocación y, por lo tanto, nunca se han dedicado al oficio de sus sueños, ya sea apicultor o presidente de una diputación.

Cuando cuento a la gente que tengo una tienda de venta de cortinas online me miran de forma indiferente, como pensando “ah, bueno, está con esto mientras surge otra cosa”. Es posible que al principio yo pensase lo mismo, pero actualmente es un ámbito que disfruto y va bien: no pienso en dedicarme a otra cosa, a no ser que el sector me obligue a ello.

No soy hijo de vendedor de cortinas ni mi familia se ha dedicado durante siglos al noble arte de tejer cortinas. No, ha sido una cuestión de azar. Hace años tuve una novia que trabajó en una tienda física de cortinas. Por aquella época yo no tenía ni idea del tema, ni me interesaba. Pero soy muy buen novio y escucho a mis parejas cuando hablan (cosa que no todo el mundo puede decir). Así que mientras ella me contaba los pormenores de su trabajo, yo fui aprendiendo mucho sobre el negocio, sin saber que tiempo después me dedicaría profesionalmente a ese ámbito.

Cuando yo me quedé sin trabajo, mi novia me ayudó y empecé a trabajar en el almacén de la tienda lo que me puso en contacto con proveedores y fabricantes. Poco tiempo después, mi relación con aquella chica terminó (las cortinas no tuvieron la culpa) y yo dejé de trabajar en la tienda porque era lo mejor para los dos.

Y fue en ese momento cuando la idea de montar una tienda de venta de cortinas online empezó a dar vueltas en mi cabeza. No me gustaba especialmente ni era el sueño de mi vida, pero vi una oportunidad de negocio aprovechando los conocimientos que había adquirido. Y al final, incluso, arreglé los problemas con mi novia que actualmente es mi socia en el negocio.

Los quesos asturianos, deliciosos y muy variados

Los quesos de asturias son, seguramente, los grandes desconocidos en España. Todo el mundo conoce los quesos manchegos, el queso de Burgos o el queso de tetilla, pero cuando se piensa en Asturias, como mucho, nos viene a la mente el queso de Cabrales que, además, muchos confunden con el queso azul francés.

El queso es un elemento clave en la gastronomía asturiana, tanto o más que sus famosas fabes. Aunque entre los aficionados a los quesos su fama es muy grande, hasta hace relativamente poco tiempo no era fácil degustarlos fuera de Asturias ya que no se trata en su mayoría de quesos curados fáciles de poder transportar. Muchos son quesos frescos o semifrescos que se estropeaban en los viajes, por lo que no fue hasta el siglo XX que comenzaron a venderse en otros puntos del país.

Existen quesos asturianos realizados con todo tipo de leche aunque los más numerosos son los de leche de vaca, como el queso Monje, el Bota o el Oscos, uno de los más conocidos fuera de las fronteras asturianas. Entre los de cabra podemos hablar del queso Monje de cabra, del queso Cuevas del Mar o de La Chivita, por nombrar solo algunas de las muchas variedades. No faltan tampoco los quesos de oveja, como el Jalón, el Ovín o el Peralzoa.

Algunas variedades de quesos se realizan con distintos tipos de leche, hemos visto el Monje que puede estar hecho con leche de vaca o de cabra o el Canal de Ciercos que existe en las tres variedades. También es frecuente encontrar quesos realizados con mezclas de diferentes leches, consiguiendo así un sabor muy especial y diferente. El queso Peñamellera, por ejemplo, lleva los tres tipos de leche en su composición.

Cualquiera de estos quesos puede degustarse solo, acompañado de otros fiambres o como parte de platos preparados. Por ejemplo, el famoso queso Cabrales forma parte de muchas recetas combinando muy bien con las deliciosas carnes asturianas y sirviendo en muchas ocasiones de relleno a los famosísimos cachopos. Si para el queso curado manchego no hay mejor acompañamiento que un vaso de vino, el Cabrales pide sidra para poder disfrutarlo a gusto. Incluso hay quién recomienda realizar una mezcla de queso y sidra para untar en pan, un placer que dicen que no tiene nada de pecado y que es toda una delicia para los sentidos.

La jubilación del empresario

Cuando un trabajador se jubila, a menudo siente una sensación agridulce. Por un lado, una cierta tristeza porque se cierra una etapa de la vida que ha sido larga y, por otro lado, la alegría del merecido descanso, tiempo libre para poder hacer lo que se desea, para viajar o para realizar toda una serie de proyectos que llevaban tiempo aparcados.

Para un empresario todo es un poco más complicado. A estas sensaciones se le une el hecho de que tiene que poner en venta de negocios que seguramente ha levantado con mucho esfuerzo. Estos negocios, que suponen el fruto de muchos años, no siempre tienen una continuidad en la figura de un hijo y, simplemente, se venden para poder ejercer de jubilado oficialmente.

Vender un negocio no es sencillo. Hay que seguir muchos pasos para poder valorarlo correctamente, ponerlo en el mercado adecuado y buscar a los compradores que puedan estar interesados y estén dispuestos a pagar en lo que vale la empresa. Entre medias, papeleos, redacción de contratos y tantas cosas que hacer que pueden superar a una persona acostumbrada al trabajo, pero no a los trámites burocráticos.

Por eso, para poder ocuparse de otras cosas y de organizar correctamente la jubilación, lo mejor es dejar la venta de la empresa en manos profesionales que se ocupen de hacerlo todo, desde el principio hasta el fin.

Un problema común en aquellos que a menudo les ha costado tanto tomar la decisión que una vez que lo hacen ya no quieren esperar más. Desean pasar página cuanto antes aunque eso suponga perder algo de dinero. Dejarlo todo en manos de asesores evitará una venta impulsiva y conseguirá un precio justo, lo cuál es muy bueno cuando uno se jubila ya que nunca se sabe cuánto dinero se podrá necesitar en un futuro.

Otra opción para quienes estén planteándose la jubilación es la de llegar a un acuerdo con una persona para prepararla para llevar el negocio cuando se decida al retiro el actual propietario. Esta persona puede comprar parte de las acciones de la empresa y comenzar a trabajar para conocer como funciona todo por dentro y aprender los trucos de la persona que quiere irse, que se retirará así poco a poco, cediendo cada vez más terreno a su nuevo socio hasta que, finalmente, se haga cargo de la totalidad de la empresa adquiriéndola poco a poco con las ganancias que vaya obteniendo de su trabajo en la misma.

La investigación, la vía para derrotar al cáncer

Cada vez son más los enfermos que acceden a participar en un ensayo sobre el cancer y son muchas las razones para ello. Para empezar, parece que se está perdiendo un poco de miedo a decir que se padece esta enfermedad. Durante muchos años, era llevada como un secreto, como si la persona enferma tuviera algo que no debe de saberse. Generalmente, ni se nombraba y, de forma que rozaba lo supersticioso, se hacía referencia a una larga enfermedad tanto para indicar que la persona se había restablecido o que había fallecido.

Esto facilita mucho la vida al enfermo y a los familiares, que pueden tratar el tema con naturalidad y disfrutar del apoyo de amigos y compañeros de manera abierta. Pero también hace mucho más fácil a los médicos el poder proponer al paciente que participe en ensayos clínicos e investigaciones.

El paciente puede acceder a realizarse más pruebas de las que le corresponderían, realizar test o incluso probar nuevos medicamentos. Muchas de estas cosas tal vez no tengan una incidencia directa sobre su enfermedad, pero ayudará a quienes están investigando para conseguir nuevas soluciones para curar el cáncer o frenar la enfermedad una vez que se ha producido. También puede ayudar a conocer su origen y saber por qué actúa del modo en que lo hace.

La investigación es el arma más poderosa para poder vencer al cáncer y se van produciendo avances, cada vez mayores, que dan esperanzas de poder encontrar cura para la enfermedad a medio plazo. Por suerte, cada vez vamos entendiendo mejor cómo funciona esta enfermedad y algunos de los cánceres que antes eran una sentencia de muerte segura hoy pueden superarse si se descubren a tiempo o tienen una esperanza de vida larga. Todo esto hace que, aunque el cáncer siga siendo una palabra aterradora y su diagnóstico un gran batacazo, ya no tenga por qué verse como el final necesariamente.

La investigación necesita de financiación para poder llevarse a cabo y también de valientes voluntarios que participen en estos proyectos. A cambio, sabrán que están siendo controlados y vigilados con lupa y que, por tanto, estarán recibiendo una atención extra que siempre puede ser beneficiosa para ellos. Y, ¿quién sabe? Tal vez gracias a su contribución la próxima persona que tenga el mismo problema pueda afrontar la enfermedad con muchas más esperanzas gracias a su desinteresada labor.